La Octava F.C.


“The Doors: Existe lo conocido y lo desconocido, lo que lo separa en una puerta, yo quiero ser la puerta”. by carasdelimon
abril 9, 2007, 10:58 pm
Filed under: Mùsica

Los comienzos de una mitica banda.

En 1964 Morrison llego a Califonia para estudiar -primero teatro y más tarde cine- en la Universidad de UCLA, después de haber pasado algún tiempo en trabajos precarios. Allí compartió clase con Francis Ford Coppola. Comenzaron a sonar entonces en USA The Beatles, Beach Boys y Sonny & Cher, los favoritos de Morrison en aquel momento. Durante estos años se consagro como bebedor y siguió como desde su adolescencia haciendo de las suyas.
En estas fechas escribió gran parte de su libro de poemas “The Lords”; muchos de estos versos serian poco después canciones de los Doors. Realizo un cortometraje que tenia que presentar a fin de curso, un maremagno de imágenes con textos recitados por Morrison en el que se le puede ver borracho en varios bares, andando por una cornisa mientras lee en alto y mira a la cámara, chicas en ropa sugerente, Hitler y desfiles de sus tropas…. algo muy lejos de una historia relatada; la voz en off hablaba de masturbación, de Dionisos, de la Bestia, de libertad, mentira, dios, muerte…..en un tono bastante agrio y despreocupado al mismo tiempo.
Su fama de tipo raro seguía increscendo pero tenia buenos amigos en clase; uno de ellos era Ray Manczarek (que poco después quitaría la “c” de su apellido), un estudiante proveniente de Chicago que tocaba el teclado junto a su hermano en una banda llamada Rick and The Ravens. Le había conocido después de una clase, cuando censuraron el corto de Manzarek en el que aparecía un desnudo integral.
Una tarde Ray le requirió para que hiciera que sabia tocar la guitarra en un concierto: había firmado un contrato como seis músicos y en la banda eran solo cinco, de modo que la primera vez que Jim subió al escenario fue algo fraudulenta. Esa tarde gano 25 dólares y le dio las gracias a su amigo por la experiencia. Por aquel entonces ya había roto sus lazos familiares, trabajaba en pequeños trabajos fuera de horarios de clases y dormía en casas de amigos o conocidos. Fue entonces otro colega, Sam Kilman, quien le propuso forma un grupo. Kilman tocaba la batería y le pregunto a Morrison que que iba a hacer en la banda; esta fue la primera vez que se le paso por la cabeza cantar en un grupo, aunque con Kilman ni siquiera llego ensayar.
Lo que sí pensaron fue en el nombre del grupo, y Morrison, tomando una idea de Aldous Huxley, no tardo en proclamar: “The Doors: Existe lo conocido y lo desconocido, lo que lo separa en una puerta, yo quiero ser la puerta”.
Probablemente el lugar más festivo, toxico y libre del planeta en 1965 era Los Angeles, y como no podía ser de otra forma nuestro personaje hacia vida en medio de aquel bonito caos. Fue aquel año cuando Morrison, como muchos otros jóvenes, comenzó a experimentar con todo tipo de sustancias para ver que sensaciones se podían obtener de cada una de ellas.
A pesar de la fama de politoxicomano que ha acarreado Morrison hasta nuestros días, si, es cierto que le gustaba la fiesta como al que mas y que no decía que no a nada, pero su alineación fundamental y la droga que mas le gusto y le engancho fue sin duda el alcohol. Beladona, peyote, marihuana, ácido o cualquier tipo de fármaco o pastilla que cayera en sus manos fueron desde entonces el complemento ideal para sus borracheras.
Llego el verano y Morrison contó a sus conocidos que se iba a Nueva York, pero en realidad lo que hizo fue instalarse en un pequeño ático en Venice Beach. Era una zona pobre de LA habitada por entonces por estudiantes, artistas y ciudadanos de segunda. Se paso el verano con su dieta habitual y perdió mucho mas peso; siempre llevaba encima un cuaderno de notas. Durante algunos de esos trances escribiría bastantes poemas: escribió “20th Century Fox” tomando la idea de una conversación que mantuvo con una chica negra que conoció en la calle, parió “Soul Kitchen” en un garito de comida barata del lugar y también compuso algún poema denso en contenido simbólico como “The Celebration of the Lizard”. En esos días conoció a Pamela Courson, la que seria su compañera sentimental mas estable a lo largo de su vida, por entonces era una estudiante de 19 años fascinada por la vida hippie, a la que Morrison inicio en la poesía y el ácido. Cuando acababa el verano Morrison se encontró en la misma playa de Venice con Manzarek: le contó que había estado en el desierto escribiendo, y le recito “Moonlight Drive” con melodía. Ray Manzarek se acababa de mudar a Venice con su novia: Dorothy Fjikawa. Después de escuchar a Jim, Ray le dijo que deberían hacer una banda de rock´n´roll y ganar un millón de dólares.
En los primeros ensayos en casa de Ray grabaron junto a un bajista sin determinar una maqueta en la que ya estaban “Moonlight Drive”, “Hello I Love You”, parte de “The Celebration of the Lizard” y un tema mas cuyo titulo se desconoce. Pronto entraron en el grupo dos nuevos miembros que conoció Ray en una clase de meditación oriental. Se trataba de John Densmore y Robby Krieger, batería y guitarra, que pasaron a formar parte de la banda desde el primer ensayo, entendiéndose a la perfección en lo musical y en lo personal con Ray y Jim. Los dos habían tocado juntos ya en un grupo llamado “The Psychedelic Rangers”. Morrison se mostraba tímido, pero con unas buenas cualidades vocales que estaba empezando a descubrir. Manzarek por su parte había encontrado un entorno musical en el que plasmar sus influencias jazzeras; se acababa de hacer con un Fender Keyboard Bass en el que ejecutaba los bajos, mientras acotaba los temas en el órgano con su mano derecha. Robby era un loco del blues, le gustaba mucho tocar con slide, mientras que Densmore, es un batería muy creativo, dominador de una interminable galería de ritmos y amante de las sorpresas y los quiebros. Instrumentalmente son tres personalidades muy fuertes creando un espacio sonoro en el que la voz de Morrison jugaba con soltura.
Por aquellas fechas Jim escribió la ultima carta a casa, en la que cuenta que esta en un grupo que intentara seguir estudiando cine y conseguir un empleo.
Después de tocar en varias fiestas, los Doors consiguieron su primer trabajo ya en 1966, tocando durante una semana, dos pases por noche en el London Fog, un garito de Sunset Strip. En muchas de estas actuaciones Morrison cantaba de espaldas por timidez, aunque poco a poco fue encarándose con el publico. Una de esas noches fue a verles Ronnie Haran, una chica que trabajaba en el Whisky a Go Go, que poco después les conseguiría una actuación en el mítico recinto -entonces ya era el mas importante de LA- con actuaciones en vivo de The Byrds, The Turtles, los Them de Van Morrison o Captain Beefheart. Era solo cuestión de tiempo que empezaran a lloverles las ofertas, descargando su energía en aquel escaparate. Paralelamente, Jim y Ray habían presentado una maqueta a Billy James, un AR de Columbia.
Firmo con ellos un contrato de seis meses y les asigno un productor para grabar algunas canciones. Una de aquellas noches en el Whisky, Jac Holzman, el presidente de Electra, fue a ver en directo a un grupo con el que acababa de firmar. Se trataba de Love, la banda de Arthur Lee. Ronnie Haran, que estaba ayudando en su carrera a Love, y el propio Arthur Lee le hablaron de los Doors, que quedo impresionado con su actuación: “La gente decía que todas las compañías de la ciudad estaban intentando firmar con nosotros, pero no era cierto, de hecho la de Jac Holzman fue la única oferta concreta que tuvimos”, explico Jim. Les ofreció un contrato esa misma noche, pera ya estaban comprometidos con Columbia. Morrison vivió durante un mes en el apartamento de Ronnie Haran, aunque también mantenía otras relaciones. Justo después alquilo un apartamento en Laurel Canyon.
En poco tiempo Morrison había hecho del escenario un lugar donde dar expresión corporal y vocal a sus sentimientos; comenzó a jugar a hipnotizar y sorprender al publico e incluso, después de tocar, muchas noches se iba a cualquier otro garito de sunset y subía como espontáneo a las actuaciones de otras bandas. Pasaba el año y Morrison se dedicaba básicamente a ensayar y tocar en el whisky y otros clubs. Llego el verano de aquel año: por aquel entonces sonaban con fuertes singles The Beatles, Bob Dylan, The Rolling Stones, The Mama´s and The Papa´s, The Lovin´ Spoonful, Beach Boys Simon & Garfunkel, Estados Unidos vivía revueltas raciales en 28 ciudades y seguía de lleno la guerra del Vietnam. Una de las noche en el Whisky A Go Go Morrison no apareció en el primer pase y canto Manzarek algunos blues que improvisaron (no seria la ultima vez). Ray y John fueron a buscarle pero lo encontraron en otra dimensión; aun así se lo llevaron y lo subieron al escenario.
A estas alturas los tres músicos ya estaban acostumbrados a improvisar entorno a los desparrames de Jim, que rompía con facilidad la estructura propuesta por los temas. Durante la interpretación de “The End” esa noche, Jim introdujo el famoso verso edipico “padre quiero matarte, madre quiero follarte”, y como consecuencia inmediata fueron expulsados del Whisky. También había concluido su contrato con Columbia sin haber llegado a editar nada. En medio de esta incomoda situación apareció de nuevo Holzman con un contrato que firmaron sin pensarlo. Holzman les presento al que iba a ser su productor de toda su obra: Paul Rothchild, un maestro de las mezclas que acababa de cumplir una sentencia de dos años de prisión por posesión de marihuana y estaba deseoso de grabar con ellos tras escucharles una noche.
A los pocos días ya estaban metidos en el estudio para dar forma a su primer trabajo de estudio, al que llamarían “The Doors”. En dos semanas ya habían grabado el material que conocían a la perfección, con Morrison en estado lisérgico la mayor parte de los días. Durante uno de los días de la grabación, Rothchild recibió una llamada de una chica asegurando que Morrison había saltado de su coche en marcha. Le busco por toda la ciudad pero se lo encontró subido a la valla de la puerta del estudio sin camisa y descalzo, riéndose y diciendo que quiera grabar un disco. Paul se lo llevo a su casa, donde estuvieron escuchando música. A la mañana siguiente llamo a Rothchild el propietario del estudio, diciendo que alguien había entrado por la noche, había vaciado todos los extintores y se había dejado unos zapatos.

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